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Con un llamado a la unidad y a la construcción de una agenda común con mirada para en el futuro, el 04 de febrero por la mañana se realizó en el Hotel Los Parrales la Primera Cumbre “Haremos realidad los sueños de Tarija”, un encuentro que reunió a autoridades nacionales, actores empresariales, academia e instituciones para acordar una hoja de ruta de desarrollo con prioridades claras y proyectos ejecutables hacia 2030. La iniciativa es liderada por la Federación de Empresarios Privados de Tarija (FEPT) con apoyo de PROMETA y la Brigada Parlamentaria de Tarija.

La Cumbre se plantea como un punto de inflexión: menos diagnóstico repetido y más acuerdos con dirección. Bajo ese espíritu, la agenda se organiza en tres ejes: agua, riego y saneamiento básico; producción, turismo e innovación; y obra pública e infraestructura estratégica, con el objetivo de pasar de la discusión a mecanismos concretos de implementación.

En uno de los mensajes más aplaudidos de la mañana, Franz Molina, presidente de la FEPT, saludó a ministros y viceministros presentes y lanzó una idea que atravesó el salón: Tarija no puede seguir construyendo su futuro desde la pelea. Dijo que esta es una “cumbre de Tarija para Tarija” y subrayó que el desarrollo no se logra por improvisación, sino por planificación “Lo que más nos perjudicó no fue la falta de recursos, sino la falta de unidad” .

También marcó el cambio de época: el ciclo del gas terminó, afirmó, pero insistió en que el cierre de un ciclo no es derrota, sino una oportunidad para madurar como departamento, ordenar prioridades y fortalecer una voz propia.

Nunca más debemos hacernos daño entre tarijeños

El presidente del Estado, Rodrigo Paz Pereira, felicitó a los organizadores por el carácter propositivo del encuentro y arrancó su intervención con un llamado directo a la convivencia política y social: “nunca más debemos hacernos daño entre tarijeños”.

Remarcó que el “proyecto principal” es Tarija y que, si el departamento no logra engranarse en el desarrollo nacional con voz propia, se repiten lecciones históricas: no basta tener recursos si no existe claridad del camino. Su lectura del ambiente fue nítida: lo más importante que ve en la sala es tarijeños asumiendo responsabilidad colectiva para que a Tarija le vaya bien.

Agua y proyectos 2026–2030: del discurso a lo ejecutable

Durante las exposiciones, el director de PROMETA, Rodrigo Ayala, puso el agua en el centro del debate y la definió como la condición básica del desarrollo. Llamó a impulsar “un nuevo comienzo” construido entre todos, dejando atrás las fragmentaciones que —según señaló— han marcado las últimas dos décadas, con el propósito de retomar en común los sueños de Tarija. En ese marco, sostuvo que “el agua es el alfa y el omega del desarrollo”: es el punto de partida y el punto de llegada de cualquier proyecto, porque de poco sirven las infraestructuras y las ciudades si el recurso hídrico no se gestiona bien. Incluso con las mejores condiciones técnicas, advirtió, todo pierde sentido si se destruyen las fuentes de agua.

En esa misma línea, identificó desafíos de mantenimiento y gobernanza en infraestructuras clave: en San Jacinto, por el mantenimiento; en Huacata, por problemas de gobernanza que impiden su aprovechamiento; y en Rumicancha, donde el cambio de carácter del área prevista abre la opción de orientar su potencial al consumo humano. Para el Chaco tarijeño, advirtió el impacto de la ganadería extensiva y propuso un programa amplio de captación, acumulación y almacenamiento de agua, además del salto estratégico de concretar Carrizal.

Durante el eje temático “Producción, Turismo e Innovación”, el expositor Alfonso Blanco planteó una visión integral para Tarija: consolidarla como un destino turístico sostenible —natural, cultural, gastronómico y enológico— reconocido por su calidez, alegría, tradición, música, escenarios naturales y sabores únicos. Según explicó, asumir al turismo como eje integrador permite ordenar la ocupación del territorio, conservar funciones ambientales de la naturaleza y promover la agrobiodiversidad, aportando a la seguridad alimentaria, la resiliencia climática y, sobre todo, a mejorar los ingresos y la calidad de vida de la población.

El último de los expositores que fue Rolando Surriable concluyo en la importancia de obras en tres sectores importantes para Tarija y la agenda 2030:

Salud: la conclusión y equipamiento del Hospital Oncológico; el equipamiento integral del Hospital Materno Infantil; y la refacción y/o reconstrucción por fases del Hospital San Juan de Dios, actualmente colapsado.

Conectividad aérea: ampliación y equipamiento del Aeropuerto Capitán Oriel Lea Plaza, acompañado por ajustes normativos para ordenar el crecimiento urbano y convertirlo en una plataforma aérea real.

Saneamiento: una macro planta de tratamiento de aguas residuales con “triple impacto”, orientada a recuperar el ecosistema del río Guadalquivir, reducir riesgos sanitarios y reutilizar agua tratada para riego agrícola.

Al cierre de la jornada

Quedó instalado un mensaje doble y claro: Tarija necesita acuerdos para planificar y necesita planificación para ejecutar. En un contexto en el que el fin de un ciclo obliga a redefinir el modelo de desarrollo, la Cumbre reafirmó que el futuro no debe improvisarse: debe construirse de manera colectiva, con prioridades definidas y responsabilidad compartida entre actores públicos, privados y sociales.

Este compromiso se materializó con la lectura y firma de la Declaratoria y del Compromiso de la Primera Cumbre, un hito que marca una hoja de ruta para avanzar con orden, coordinación y resultados. La participación femenina tuvo un rol destacado en este momento final, con la presencia y aporte de la Dra. Marcela Caso Vaca Guzmán, Secretaria de la FEPT, subrayando la importancia de una gobernanza más inclusiva y representativa para los desafíos que vienen.