Impacto del Incendio en Tarija, 2026
Protección del Medio Ambiente Tarija (PROMETA) presentó una evaluación técnica del incendio registrado en el Valle Central de Tarija y sectores próximos a la Reserva Biológica de la Cordillera de Sama, que determinó una superficie afectada de 9.949,03 hectáreas, de las cuales más de 2.000 presentan niveles de severidad moderada alta o alta y requieren verificación prioritaria en campo.
El dia viernes 24 de Julio, Protección del Medio Ambiente Tarija (PROMETA) presento el reporte técnico “Evaluación de la Severidad de Quema: Incendio del Valle Central de Tarija y la Cordillera de Sama”, un estudio que dimensiona la superficie afectada por el incendio ocurrido entre el 16 y el 22 de julio y aporta información clave para orientar la respuesta institucional.

El análisis abarca los sectores de La Victoria–Sella, Quirusillas–Alpahuasi y Pinos Sur–Pampa Redonda, donde se identificaron 9.949,03 hectáreas afectadas. De este total, 7.939,76 hectáreas registraron severidad baja o moderada baja, mientras que 2.009,27 hectáreas, equivalentes al 20,20 %, presentaron severidad moderada alta o alta y requieren evaluación prioritaria en campo. La Victoria–Sella fue el sector más afectado, con 7.643,58 hectáreas, que representan el 76,83 % de la superficie evaluada y concentran el 86,67 % del área clasificada con severidad alta. Además, 5.278,70 hectáreas quemadas corresponden a la Reserva Biológica de la Cordillera de Sama, cerca del 53 % del total analizado.
El reporte fue elaborado por el Ing. Ricardo Vito Aguilar Guerrero, especialista en Sistemas de Información Geográfica de PROMETA, mediante el procesamiento de imágenes Sentinel-2 en Google Earth Engine y la aplicación del índice diferencial de quema dNBR, que permite comparar las condiciones de la vegetación antes y después del incendio.
Los resultados muestran que, aunque predominan las categorías de menor severidad, las áreas con daño moderado alto y alto pueden generar impactos localizados sobre la estabilidad del suelo, la infiltración, la escorrentía, la regeneración de la vegetación y la conectividad de los ecosistemas.
El documento recomienda priorizar la verificación de campo en cabeceras de cuenca, zonas de recarga hídrica, cursos de agua, pendientes pronunciadas, parches de vegetación arbórea y áreas cercanas a comunidades o infraestructura. También propone repetir el análisis con imágenes posteriores para medir la recuperación de la vegetación y orientar futuras acciones de restauración y prevención.
En este contexto, Claudia Oller, bióloga y responsable de Áreas Protegidas y Biodiversidad de PROMETA, señaló en una entrevista con el programa El Faro que la actual emergencia es resultado de la combinación entre el cambio climático, la expansión desordenada de asentamientos sobre áreas rurales, la pérdida de planificación territorial y la presencia de especies vegetales altamente inflamables.

Advirtió que en Tarija ya se evidencia el avance de incendios de quinta generación, caracterizados por desarrollarse en zonas donde confluyen vegetación, actividades productivas y viviendas, lo que incrementa su intensidad y dificulta su control. “Se están quemando las zonas donde se produce el agua que consume Tarija. Es una afectación que tendrá consecuencias más adelante”, alertó. Oller afirmó que la magnitud de los incendios demuestra que Tarija enfrenta un nuevo escenario de riesgo, en el que confluyen factores climáticos, ambientales y humanos que requieren respuestas integrales y de largo plazo.
La observación refuerza uno de los principales hallazgos del informe: la necesidad de proteger las áreas de recarga hídrica vinculadas a Erquis, Coimata, La Victoria y la Reserva de Sama, por su importancia para el abastecimiento de agua y la regulación de la cuenca del Guadalquivir.
PROMETA señaló que el reporte constituye una evaluación técnica preliminar y que las decisiones de restauración, estabilización y manejo deberán complementarse con verificaciones de campo e información ecológica e hidrológica de mayor detalle. Con este trabajo, la organización aporta una base científica inmediata para comprender la magnitud del incendio y orientar acciones de recuperación y prevención.
