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Lo que comenzó como una fase preparatoria de capacitación y práctica con llamas se convirtió, pocos días después, en una experiencia real de captura, manejo y esquila de vicuñas. Comunarios del municipio de Yunchará fortalecieron sus capacidades en esquila mecánica de camélidos mediante un proceso de formación impulsado por PROMETA, en coordinación con el Municipio de Villazón y con el acompañamiento de técnicos especializados.

El miércoles 24 de septiembre, la comunidad de Sarcari, en Villazón, fue escenario del segundo Taller de Esquila Mecánica en Camélidos. Hasta allí se trasladaron cinco comunarios de Pulario, municipio de Yunchará, con un objetivo concreto: practicar y perfeccionar la esquila mecánica utilizando llamas como parte de la preparación técnica previa al trabajo con vicuñas.

Esta fase permitió que los participantes se familiarizaran con el uso de la maquinaria, las técnicas de sujeción y manipulación de los animales y los cuidados necesarios durante la esquila, antes de aplicar estos conocimientos en una especie silvestre que requiere protocolos específicos de manejo y bienestar animal.

La capacitación se realizó en la propiedad de don Javier, quien facilitó sus llamas para la jornada. En total, fueron esquiladas 45 llamas, permitiendo a los participantes fortalecer sus destrezas en el uso de los equipos y en el manejo adecuado de la fibra. La actividad contó con la participación del técnico responsable del Arco Vicuña, PROMETA, comunarios de Pulario–Yunchará y participantes del municipio de Villazón.

La fibra obtenida durante esta jornada correspondió exclusivamente a las llamas utilizadas en la capacitación y quedó para uso de la familia propietaria de los animales, que prevé emplearla en la elaboración de prendas y colchones. De esta manera, además de cumplir una función formativa, la práctica permitió aprovechar de manera directa un recurso proveniente de los animales domésticos de la familia.

El verdadero desafío llegó pocos días después. El domingo 27 de septiembre, el proceso de formación se trasladó a la comunidad de Pulario, en el municipio de Yunchará, donde se desarrolló un taller práctico de captura, manejo y esquila mecánica de vicuñas.

La preparación comenzó desde el día anterior, con el armado del corral, el empostado y la instalación de la manga de arreo. A partir de las 9:00 de la mañana, socios vicuñeros y comunarios comenzaron a concentrarse en la escuela de la comunidad para organizar la jornada.

Cerca de las 11:30 se inició el arreo y se logró capturar 45 vicuñas. Cada ejemplar fue pesado y se realizó la medición de la fibra para su correspondiente registro. Posteriormente, los animales pasaron al área de esquila. Fue allí donde los comunarios capacitados previamente pudieron poner en práctica los conocimientos y destrezas adquiridos durante las jornadas de formación.

Con la guía de un técnico especialista en esquila, el acompañamiento de PROMETA y la participación de técnicos de Wildlife Conservation Society (WCS), llegados desde La Paz, se desarrolló la jornada de esquila mecánica. De las 45 vicuñas capturadas, 35 fueron esquiladas, obteniéndose un total de 7,5 kilogramos de fibra de vicuña.

A diferencia de la fibra de llama utilizada durante la fase preparatoria, la fibra obtenida de las vicuñas forma parte de un proceso regulado de aprovechamiento sostenible y está destinada a su comercialización legal, en el marco de las normas y mecanismos establecidos para el manejo de esta especie silvestre. Este modelo permite generar beneficios económicos para las comunidades manejadoras al mismo tiempo que se promueve la conservación de las poblaciones de vicuña y el uso responsable de un recurso natural de alto valor.

Más allá de la cantidad de fibra obtenida, la jornada representó un paso importante en el fortalecimiento de capacidades locales. Los comunarios no solo participaron en la captura y manejo de los animales, sino que asumieron directamente tareas técnicas que requieren precisión, experiencia y especial cuidado.

Para PROMETA, este tipo de procesos forma parte de una visión más amplia: fortalecer las capacidades de las comunidades para que el manejo sostenible de la vicuña combine conservación de la biodiversidad, conocimiento técnico y generación de oportunidades económicas mediante el aprovechamiento legal y responsable de su fibra.

La experiencia desarrollada entre Sarcari y Pulario demuestra que la conservación también se construye aprendiendo, practicando y transfiriendo capacidades. Primero, generando las condiciones técnicas necesarias mediante prácticas controladas con llamas; y posteriormente, aplicando estos conocimientos en el manejo sostenible de la vicuña.

Cuando una comunidad cuenta con los conocimientos, las herramientas y la organización necesarias para manejar responsablemente sus recursos naturales, la protección de la biodiversidad puede convertirse también en una oportunidad concreta de desarrollo local.